El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, manifestó el martes su respaldo para levantar la prohibición que afecta a Rusia en los torneos internacionales, argumentando que es momento de reevaluar las sanciones deportivas impuestas. Esta postura fue bien recibida en Moscú, que la interpretó como un avance hacia la reintegración de sus equipos y selecciones en el ámbito deportivo global.
Por su parte, Kiev expresó su firme desaprobación a estas declaraciones, considerándolas irresponsables en el contexto de la guerra en curso en Ucrania. Las autoridades ucranianas argumentan que permitir el regreso de Rusia a las competiciones deportivas le otorgaría una legitimidad no merecida en la actualidad.