El programa militar "Replicator" es una ambición estadounidense que enfrenta obstáculos en su implementación

El programa tenía como objetivo desarrollar miles de sistemas militares autónomos -aéreos, terrestres y navales- utilizando inteligencia artificial, con el fin de enfrentar los crecientes desafíos de seguridad con China en el Pacífico. Sin embargo, los desafíos técnicos y burocráticos han obstaculizado el logro de este objetivo dentro del cronograma establecido para agosto de 2025.
Los principales desafíos que enfrentó el programa se manifestaron en la dificultad de desarrollar software capaz de coordinar el trabajo de grandes cantidades de drones de diferentes empresas, además de problemas en la fiabilidad de algunos sistemas y los altos costos de fabricación. Estos obstáculos han dificultado la realización de la visión original del programa.
En respuesta a estos desafíos, el Pentágono trasladó la gestión del programa a una nueva unidad bajo el mando de operaciones especiales conocida como "DAWG", en un intento por acelerar el ritmo de implementación y centrarse en los sistemas más viables.
El programa tiene una importancia estratégica en el contexto de los preparativos para un posible conflicto en el Pacífico, especialmente con las estimaciones que sugieren que China podría estar lista para actuar hacia Taiwán para 2027. En este escenario, los sistemas autónomos se consideran un factor crucial para mejorar las capacidades militares. A pesar de los desafíos, los defensores del programa afirman que ha logrado avances significativos.
